Sitges 2016: Nuestro recorrido

Esperanza. Esperanza es lo que no hay que perder nunca. Pero siendo sinceros cada vez cuesta más no perderla. No perderla en la humanidad se hace muy difícil, tremendamente difícil. Se hace extremadamente complicado viendo lo que uno ve en la calle y como no podía ser de otra manera, viendo lo que uno ve durante el festival. La irrespetuosidad más absoluta. La irrespetuosidad más compleja de entender en nombre de aquellos que se autoproclaman amantes del cine. Muchos de vosotros me consideraréis cansino, incluso muchos de los principales irrespetuosos estaréis totalmente de acuerdo en que no es para tanto, que debo ser un neurótico. Pero no señores, sí que es para tanto y para más, para muchísimo más. Como puede ser que los que se consideran amantes del séptimo arte pierdan los papeles y las formas por un aparatito llamado móvil. Que sean capaces de menospreciar la magia que les ofrece la sala (independientemente que esa magia sea cuestionable) para mirar la pantalla retroiluminada. Ese mensaje de whatsapp tan importante o ese muro de Facebook tan tremendamente relevante que se merezca robar diez segundos de la magia cinematográfica. Creo que hemos llegado a un nivel enfermizo de dependencia.

 

Ya es el segundo año que hablo de lo lamentable que me parece las escenas que hemos ido sufriendo todos con respecto al uso de los móviles en las proyecciones. Es triste que tengamos que perder el tiempo hablando de esto, lo sé, pero tampoco sería nada positivo no hacerlo. Aceptarlo como algo normal sería un error. No podemos ser conformistas con este tema. Hay que hacer algo al respecto. Creo que es un punto pendiente para la siguiente edición, llega a ser muy molesto. No sé cómo se podría solucionar. Quizás con un francotirador en una zona elevada habría suficiente. ¿En serio no se puede tener el móvil en la bolsa o en el pantalón sin consultarlo durante lo que dura la película? Muchos lo hacemos. Y os podemos asegurar a los que no sois capaces, que también tenemos trabajo, amigos, parejas y familiares que nos intentan contactar mientras estamos en la proyección. Pero la proyección es sagrada y debería seguir siéndolo. Por el bien del cine y de los que nos gusta el cine debería hacerse algo al respecto. No creo que la solución sea encararse o lanzarles cosas a los irrespetuosos como he visto hacer estos días. Tampoco entiendo la poca vergüenza del que se encara al que educadamente le pide apagar el móvil. Alguna solución se tendrá que tomar porque algún día habrá algún incidente desagradable y luego todo serán arrepentimientos.

 

 

 

Vuelvo a repetir lo que ya dije en su día; si esperas algo en el móvil de vida o muerte (imaginemos por un momento que seas alguien tan importante como para esperar el aviso del descubrimiento de la inmortalidad por whatsapp. O eres un periodista de investigación reputado que espera el comunicado de que Elvis sigue vivo. O incluso recibes un SMS anunciando que varios alienígenas verdes y viscoso han sodomizado a tu mascota o incluso algo tan poco habitual como que tu pareja ha salido del trabajo y te quiere decir hola), haznos un favor a todos y a ti mismo y no entres en la sala. Quédate fuera y déjanos ver la película tranquilamente.

 

Considero que nada puede justificar esa falta de respeto que muchos han ido mostrando durante las proyecciones. Gente contestando whatsapp, viendo muros de Facebook, tomando apuntes en el móvil (nos hemos vuelto locos o directamente gilipollas). Incluso una compañera nos comentó de una chica que acabó viendo un corto de youtube durante una proyección. Si todo lo dicho no es motivo suficiente para perder la esperanza en la humanidad, al menos nos servirá para saber que su extinción está cerca y espero y deseo que sea con explosiones masivas de dispositivos móviles en la cara de los que los enciendan en una sala de cine.

Dejando las bromas a parte creo que es un tema que hace falta encararlo para encontrar soluciones, hay que ponerse serios y evitar desconsideraciones semejantes.

 

Tras intentar plasmar mi indignación más absoluta por el tema móviles durante las proyecciones, intentaré hablar de lo que realmente nos gusta. Intentaré hacer un pequeño recorrido de lo que hemos ido viendo y viviendo durante la 49 edición del que sigue siendo nuestro festival favorito, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

 

En primer lugar y siendo justos hay que dar la enhorabuena un año más a la organización. Hay que reconocer que ha sido todo un éxito. Ya quedan algo lejos los problemas vividos durante algunos años. Parece que los hemos dejado atrás y de la mejor manera. Siempre existirán los retrasos y ciertos pequeños problemas en un evento de estas dimensiones, pero sin lugar a dudas podemos decir que ha sido todo un éxito un año más, y creo totalmente necesario reconocer a la organización el valor que tiene. Sin esta organización el festival, que tanto nos gusta, no existiría.

 

No podemos pasar por alto la mejora hecha en la sala Tramuntana, la sala “maldecida” por muchos por las malas condiciones que ofrecía para las proyecciones, sobre todo a nivel de visibilidad por la falta de inclinación. Pues este año, la instalación de una grada con inclinación, ha hecho las proyecciones mucho más agradables. Seguro que habrá quien se queje igualmente, pero la mayoría lo hemos agradecido mucho y lo hemos visto como una mejora muy positiva.

 

Como es habitual nada es perfecto y no podíamos dejar de comentar algo que al menos consideramos cuestionable, el hecho de solicitar tickets para todas las sesiones. Los que venimos año tras año al festival hemos visto evolucionar el tema de los tickets en todas sus formas. Quedan lejos ya los años en que con el pase podías entrar a las proyecciones sin preocuparte de tener o no tener ticket. Aunque más de uno de mis compañeros de cola me echará a los perros, tengo que reconocer que si se quiere ser serio con el tema de la asistencia a los pases hay que tener algún mecanismo que la controle. Diré, en su favor, que con el sistema del pase identificado con código de barras se puede controlar la asistencia sin necesidad de reservar tickets a las siete de la mañana del día anterior. Aunque solo con eso no puedes limitar el aforo a la sala. Así que siendo justos, la mejor manera de organizar como se debe el festival es la que hemos vivido este año, por mucho que nos pese. Lo que sí que no me parece bien, y creo que muchos de los compañeros coincidirán, es el límite de reserva de tickets. La única explicación que le veo es que la organización mire por nuestra salud mental, aunque dicha teoría queda contrarrestada al tener que levantarse cada día pronto para coger los ticktes. Pero claro, se supone que la primera película es a las ocho y media y deberías estar medio despejado ya. En fin, que está claro que nunca llueve a gusto de todos, como no podía ser de otra manera. Por mi parte he encontrado acertada la forma de gestionar los pases y la asistencia a los mismos pero no he visto nada bien la limitación de tickets. Algunos días hubiera visto alguna más y me he quedado con las ganas. Espero y deseo que la organización vea realmente quien ha seguido en su máxima amplitud el festival. Muchos de nosotros nos esforzamos dejándonos en muchos casos horas de sueño y salud (aunque muchos dirán que de salud mental ya nos queda poca) para poder ver el máximo de películas con el fin de dar nuestra más sincera opinión.

 

Como viene siendo habitual los dos últimos años, voy a hacer un pequeño ranking con las tres mejores películas que he visto durante esta edición y con las tres peores. Lo llamaremos como siempre, el Top y el Top Container. Tengo que decir a favor de esta 49ª edición del festival, que no he visto grandes boñigas, de esas que se te pegan a la retina. No he sufrido grandes indignaciones aunque sí que he visto películas que considero totalmente prescindibles, innecesarias, eludibles, obviables, de esas que no recomendaría ni a mi más mejor enemigo.

Este año he podido visualizar un total de 47 proyecciones que resumo en la siguiente imagen.

 

 

Cabe decir que es una tarea complicada el escoger solo tres películas para cada top, así que también comentaré las que considero destacables pero se han quedado fuera.

Empezaremos con nuestro Top de este año.

 

 

A parte de estas tres escogidas para el Top destacaría también Karaoke Crazies, Lake Bodom, Train to Busan, The Handmaiden, Mon Age, I am not a serial killer, Bubba Ho-Tep, Operation Avalanche, Tunnel, los documentales For the love of Spock, Le complexe de Frankenstein y De Palma, The Limehouse Golem y para terminar Firstborn.

 

 

 

No he osado incluir los Curts fantàstic competició en el Top Container ya que quizás sería injusto para uno o dos cortos. Tengo que decir a su favor que precisamente me perdí la tercera sesión de cortos que por lo visto fue la buena. Entiendo que no era muy difícil si la comparamos con las dos anteriores. Es preocupante pensar que el nivel actual solo da para lo que pudimos, más que ver, sufrir.

 

En el otro extremo de lo que consideraríamos recomendaciones también podemos citar a Carnage Park, Salt and Fire y sus cómicas interpretaciones y quizás también a la vacía Three, que nos dejó totalmente indiferentes. Es paradójico que nos gustase mil veces más el making-of de la película que pasaron antes (The Weaving of a Dream) que la misma película. El plano secuencia se antoja una maravilla en el documental para acabar siendo un auténtico desastre en la proyección final. Demasiado esfuerzo para tal resultado.

  

Un año más hemos podido disfrutar juntos del festival que tanto nos ilusiona y que tantos buenos momentos nos ofrece. En definitiva una cita que cualquier amante del género no puede dejar pasar por alto y de la que año tras año nosotros nos hacemos eco. Deseamos que os haya gustado tanto como a nosotros y nos podamos reencontrar una vez más en la próxima edición. Gracias FESTIVAL.