Beyond the Black Rainbow es de esas películas de las que me da cierta aprensión hablar. ¿Por qué? Pues quizás porque soy tan ignorante que no entendí nada o quizás es tan mala que sobrepasa el entendimiento. La verdad es que no lo sé. Sólo puedo decir que a los tres cuartos de hora me salí del Casino Prado sin ningún tipo de remordimiento. Ahora seguro que más de uno está pensando pues si es un peliculón, vaya anormal, con lo que la película llega a remontar después de los tres cuartos de hora, cuanta ignorancia en una única mente, etc, etc. Puede ser, pero que no me vendan la moto, lo que llegué a ver era lo que se puede catalogar de abominable para una mente que intenta entender algo. Música agobiante, primeros planos cansinos de un personaje feo, pero feo de ver. ¿Era eso lo que se intentaba conseguir? Entonces le doy un diez. Si se intentaba conseguir el rechazo más profundo y el malestar mental del espectador, lo consigue con creces. Eso sí, que no dure lo que duraba, creo que con los cuarenta y cinco minutos que vi hay más que suficiente.
Al cabo de unos días en la cola de prensa escuche a un compañero hablar de lo maravillosa que fue para él. Vuelvo a decir sobre gustos colores, pero quien quiera verla que lo haga un día en que su cabeza no esté para mucho estrés. Creo que quizás valorarán la película los que estén acostumbrados a viajes extraños donde más de una vez puedes ver pitufos asesinos o dragones rosas.
Si después de toda mi humilde opinión hay alguien que considera que realmente debería volver a darle una oportunidad, que me lo diga que os aseguro que intentaré hacerlo. Quizás sí que me perdí una remontada histórica.