 Buenísima película de humor con la que pasar un buen rato. El problema llega cuando alguien te comenta que no se trata de una película de humor. Cosa que sorprende viendo el inicio de la misma al estilo Austin Power con Ana de Armas bailando, todo hay que decirlo, bastante deficientemente. Quizás unas clases de baile no le harían ningún mal.
Todo empezó mal cuando el director, Antonio Trashorras, en la presentación previa al visionado en el Auditori, nos dejó bien claro que como buen espectador del festival fantástico de Sitges sabía muy bien lo que nos gustaba ver. Craso error, craso error. Nunca te sientas seguro cuando oigas similares declaraciones. Si realmente Trashorras cree que el producto que ha creado es lo que a los aficionados del festival les gusta, tenemos un problema. Bueno en realidad el problema lo tiene él, porque vamos a negarlo. También nos dijo que Ana de Armas está enorme en la película, que incluso a él le sorprendió el resultado final. No voy a decir que la chica no sea guapa porque es obvio que lo es, pero que su actuación sea enorme, buff, que puedo decir. Lo único que diré a favor de la película es que viéndola junto a amigos os lo vais a pasar en grande, que es lo que me pasó.

Me quedaré con algunas cosas a destacar de la película. La primera que vivimos en un mundo en el que no prestamos atención a lo que nos rodea. ¿Por qué digo eso? ¿Qué relación tiene con la película? Muy fácil, la lavandería y el callejón donde sucede todo está a cinco metros de la portería donde vive la protagonista y parece que ni siquiera supiera de su existencia. Claro el cruzar el callejón hasta la lavandería se convierte en uno de los hechos más arriesgados y duros en la vida de la chica.
Dos. Undertaker (el enterrador) tiene miles de registros. A parte de ser inmortal como los McLead, aparece en la película en medio de una lavandería abierta las 24 horas. Todo un reto.
Tres. Los malos malotes giran la cabeza para intimidar y analizar a sus víctimas. Estremecedor, cuidado cuando veáis la película porque puede causar un efecto totalmente negativo en vuestros subconscientes.
Cuatro. El sentido del ridículo solo lo percibe el espectador. ¿Cuándo se realiza el montaje no está presente, no existe?
Cinco. Intentar sorprender al espectador con un final como el de la película confirma el punto cuatro.
Quizás con un segundo visionado pueda sacar muchos más puntos positivos como los anteriores. Seguro que lo haré, está claro que existirá un visionado acompañado de buenos colegas y que lo pasaremos bomba riéndonos. Estamos delante de lo que puede ser con el tiempo una película de culto del género, en serio, acordaros de Troll2. Tiempo al tiempo. Bueno sinceramente creo que no lo será pero bueno algo bueno hay que destacar.
Respecto al corto, Té i fantasmes, mejor no decir nada ya que me pareció cansino e irritante en algunos momentos. Quien quiera experimentar dichas sensaciones que lo vea, aunque diré que se me hizo un largo más que un corto. Que le vamos a hacer.
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