Steven Seagal acusa al FBI de arruinar su carrera

Steven Seagal, cuyas películas de acción fueron hace tiempo grandes éxitos de taquilla, considera que las falsas acusaciones recibidas por parte de agentes del FBI arruinaron su carrera, según informó esta semana el Los Angeles Times.





Las declaraciones al Times son las primeras que Seagal ha hecho públicamente sobre una investigación que el FBI comenzó hace cinco años, por las acusaciones contra el actor de intimidar a un periodista y tener lazos con el crimen organizado.

The Times informa de que Seagal solicita una disculpa del FBI. No se pudo contactar con un portavoz del actor.



"Las falsas acusaciones del FBI alimentaron miles de artículos diciendo que aterrorizo a los periodistas y estoy asociado con la mafia", adujo Seagal al periódico. "Este tipo de manifestaciones difamatorias espantan a los presidentes del estudio y a los productores independientes... y arruinan carreras".



Seagal, de 56 años, fue durante años una gran estrella, con películas de acción como 'Alerta Máxima', que recaudó 156 millones de dólares (unos 120 millones de euros) en las taquillas de todo el mundo, pero ahora hace películas destinadas directamente al formato en DVD, como 'Flight of Fury' o 'Ataque a sangre fría'.



La investigación del FBI se inició a raíz de los lazos que Seagal mantenía con el ex detective privado Anthony Pellicano, que durante un tiempo trabajó para muchas estrellas de Hollywood, directores y productores, pero que ahora se encuentra en una prisión federal a la espera de un juicio por pinchar teléfonos y otros cargos.



La investigación a Pellicano data de 2002, cuando un periodista 'free-lance' de Los Ángeles Times encontró un pez muerto, una rosa roja y una nota que decía '¡Para!' en su coche. En aquellos momentos, el reportero estaba siguiendo a Seagal y a un ex socio.



Seagal manifestó al Times que él y Pellicano no habían hablado desde los años noventa, y según el Times sus abogados informaron al FBI que desde antes de 2002 Seagal y Pellicano se habían convertido en rivales en una agria disputa legal.

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