RELATOS DE UN ¿LOCO CHIFALDO? - DESEOS

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Relatos de un ¿loco chifaldo?

Deseos

Siempre la veía a la hora del desayuno. En la misma mesa, a la misma hora, leyendo el periódico del día propiedad de la cafetería donde servían esas caracolas de chocolate que le volvían loco.
Cogió el periódico y se sentó en la segunda mesa. Esa mañana había bajado a desayunar solo, su compañero estaba de baja por gripe, había una pasa. Lo sabía porque el hijo de la vecina llevaba en casa más de una semana sin ir al colegio por la misma razón.

Esa mañana no estaba, que raro pensó. Desde hacía meses siempre la había encontrado en esa mesa. Para ser sincero, debía reconocer que deseaba que llegara esa hora del día para poder verla y cruzar su mirada como hacía tiempo que sucedía. Era una especie de atracción. Notaba que con ella existía algo. Nunca había hablado con ella, sólo cruzaba una mirada al día, pero era suficiente para saber que a ella la situación también le gustaba. Parecía una chica tímida, igual que él. Una chica tímida pero a la vez segura de si misma, dos cosas perfectamente compatibles.

Era muy guapa, realmente guapa. Bueno que coño guapa, estaba como un tren y él lo sabía. Era lo que sus colegas llamarían un bomboncito para lamer sin parar. Sonrió al pensar en sus amigos. Era morena, bajita, pelo largo y liso, ojos azules, labios carnosos, buena delantera- lo que sus amigos llamarían un buen par de tetas-preciosas piernas y muy buen culo. Ese culo que miraba con deseo cada mañana cuando ella se levantaba para pagar el café con leche y el croissant que había desayunado. Siempre lo miraba hipnotizado por el movimiento de caderas al caminar, esperando que ninguno de sus compañeros de mesa se diera cuenta de donde dirigía sus ojos.

Le gustaría saber donde trabajaba. Debería hacerlo en alguna de las cientos de empresas que había alrededor, pero averiguarlo era para otro tipo de gente.

Él tenía pareja desde hacía cinco años. La relación había tenido sus más y sus menos. Habían pasado momentos difíciles como todas las parejas, o al menos eso es lo que pensaba, pero la seguía queriendo. Era una chica dulce con la que había pasado momentos inolvidables y con la que se sentía feliz de compartir su vida. Se podría decir que eran completamente sinceros el uno con el otro, pero desde el día que empezó ese juego con la chica de la cafetería, completamente había quedado desligado de sinceros. Al menos para él.

Reconocía que le era imposible contarle a su pareja lo que hacía varios meses le sucedía a la hora del desayuno. A veces se sentía mal, vacío consigo mismo, pero otras se sentía completo, vivo. Era duro reconocer que había fantaseado con esa chica a la que únicamente veía una vez al día. Incluso le parecía horrible reconocer que más de una vez se había masturbado pensando en ella.

Estaba sumergido en esos pensamientos cuando alguien le habló:
-Perdona, ¿ya estás del periódico?-la voz era dulce y más dulce se volvió al ver que era ella.

-Sí sí.-se sintió algo avergonzado al pensar que ella notaría su sorpresa.

Ella sonrió cándidamente y se llevó el periódico una mesa más allá. Él se sintió como un imbécil. La miró por un momento, era realmente hermosa. Ella alzó la vista y sus miradas se cruzaron, como lo hacían cada mañana desde hacía dos meses aproximadamente, desde que coincidieran en la cafetería. La chica volvió a sonreír de esa forma que tanto le gustaba, de esa forma que él soñaba que quería decir algo.

Se levantó para pagar y volver al trabajo. Era la primera vez que se iba antes que ella. ¿Le miraría ella el culo? Se le dibujo una sonrisa al pensarlo.

Cuando estuvo a la altura de la mesa la chica levantó la mirada y le habló:

-Perdona. Creo que te has dejado esto antes en el periódico.-sosteniendo un pequeño papel.

Sorprendido estuvo a punto de reconocer no ser el propietario de ese papel, pero un pequeño gesto de ella le disuadió. La sonrisa que mostraba mientras sostenía el papel le rogaba que lo cogiera, era como si rezara, sígueme la corriente, hazlo por el bien de los dos.

Para leer más abre el pdf que tienes al principio del relato.

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