CRÍTICA SITGES 2018: Dragged Across Concrete

Vamos a hablar un poquito sobre la última creación del director norteamericano Steven Craig Zahler. Para los que no lo conozcáis, es el creador de “Brawl in Cell Block 99” (2017), presentada en la anterior edición del festival de Sitges y que fue una verdadera locura. O “Bone Tomahawk” (2015) también presentada en Sitges y que no dejó indiferente. Si no conocéis a este señor, y tampoco habéis visto ninguna de sus películas, os recomendamos encarecidamente que lo hagáis, seguro que nos estaréis agradecidos. Una cosa que no entendemos es porque en España estas cintas no han llegado a las salas de cine y han pasado directamente a la televisión. En fin, casos como este se repiten cada año.

Esta nueva cinta, en que Zahler es director y guionista (al igual que en sus anteriores películas), volveremos a ver a Vince Vaughn (que ya fue el protagonista de “Brawl in Cell Block 99) junto a Mel Gibson. Estos dos actores encarnan a los dos protagonistas de la historia, dos policías suspendidos de su trabajo que planean robar a un gran delincuente. Una cinta de dos horas y cuarenta minutos de tensión, ya que conociendo a Zahler no sabemos en qué momento puede estallar la violencia extrema.

Dragged Across Concrete

punt4

Tal y como pasó con “Brawl in Cell Block 99”, el título de la cinta hace referencia a algo que sucede hacia el final de la historia, pero en este caso no es tan evidente. Gibson y Vaughn son Brett Ridgeman y Tony Lurasetti, dos policías con tendencia a la violencia excesiva y a la utilización de métodos poco ortodoxos. En una de sus intervenciones, son grabados en plena acción, por lo que son suspendiodos de trabajo y sueldo. Ante esta situación, Ridgeman (Gibson), se encuentra con 60 años, una mujer muy enferma y una hija adolescente que sufre acoso en el instituto del barrio marginal en el que malviven. Es a partir de su suspensión y de su situación personal, en la que se plantea muy seriamente perseguir a unos importantes narcotraficantes para robarles su dinero.

Dragged Across Concrete

Para conseguirlo, nuestros dos protagonistas deberán cruzar la línea de la legalidad para introducirse en el oscuro mundo de los delincuentes, aunque en el fondo siguen siendo policías, y hay líneas que no están dispuestos a sobrepasar. Zahler es un maestro en la gestión de la tensión, la suministra en sus dosis justas y en los momentos adecuados. De este modo, las más de dos horas y media de película se nos pasaran volando y sin apenas movernos de nuestro asiento. Una nueva y fresca visión del cine negro.