CRÍTICA SITGES 2015: VICTORIA

El film tiene como escenario el famoso barrio berlinés de Kreuzberg. Durante 2 horas, la cámara es testigo de todo lo que le pasa a la joven Victoria, una joven española residente en Berlín. En ese periodo de tiempo conoce a cuatro jóvenes para los que la noche sólo acaba de empezar y tendrán lugar una serie de acontecimientos que provocarán un giro total en su vida. 

Victoria

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Si habéis leído la prensa, o escuchado la radio o incluso habéis visto la televisión, quizás os suene esta película. Seguramente sabréis que se trata de una cinta grabada en una única secuencia de unos 140 min, que ha ganado muchos premios, que se trata del thriller del año, que si Laia Costa lo hace muy bien, que si tal, que si pascual, bla, bla, bla... Todo eso esta muy bien, pero yo me quedo con un tweet que puede leer después del fascinante visionado y que rezaba así: "Victoria, la tonta del bote y Paquirrín de fiesta por Berlín". En ese momento me pareció magistral, con el cabreo que llevaba y la mala hostia que me dio perder 140 minutos de mi vida viendo esta "obra maestra".

Pero en serio, este tweet resume en menos de ciento cuarenta caracteres todo lo que puedo aportar sobre esta película. De principios, solo empezar ya nos vamos dando cuenta que la película se fundamenta en un argumento (por decirlo de algún modo) poco creíble. Una chica de Madrid que hace pocos meses vive en Merlín se va de fiesta sola y conoce a cuatro subnormales... ¡y se va con ellos!. Cuatro gilipollas que no los dejan ni entrar en el local donde se encuentra nuestra inocente Victoria, cuatro personajes que solo verlos piensas "¿de donde se han escapado estos aspirantes alemanes a Vaquilla y Torete?", vamos que la primera impresión es la de salir corriendo, pero para Victoria no, le gustan los chicos malotes, todos sabemos que tienen su encanto, aunque vayan en chándal y parezcan yonquis con el síndrome de abstinencia.

 

Victoria

 

Pero a parte del guión absurdo, podríamos pensar que la película merece la pena porque técnicamente es una pasada, una única secuencia real de 140 minutos, ¡espectacular!. Pues no, no os dejéis engañar, ¿de que sirve una única secuencia si la película no emociona, no transmite nada y es poco creíble?. Tengo que reconocer que la última media hora, fue para mi la media hora más dura del festival, no podéis imaginaros las ganas locas que tenia de que se acabara la cinta. Hacia mucho tiempo que no lo pasaba tan mal en el cine, y mira que es difícil.

Resumiendo, considero que se le ha dado mucho bombo a una película que no deja de ser un experimento, que quizás a nivel técnico pueda tener cierta gracia, pero que para el espectador puede llegar a ser una tortura insufrible, sobre todo la primera hora, donde literalmente no ocurre absolutamente nada (se trata de una introducción de los personajes un poquito larga). En fin, los que no la hayáis visto estáis avisados, ¡corred insensatos!.