CRÍTICA SITGES 2014: I ORIGINS

El director Mike Cahill, que presento hace tres años su primer film en Sitges, "Another earth", regresa con su ultima creación, I Origins. La película cuenta la historia del Dr. Ian Gray (Michael Pitt), un biólogo molecular que estudia la evolución del ojo humano. Después de un breve encuentro con una exótica joven (Astrid Bergès-Frisbey), su trabajo va a invadir su vida por completo. A medida que sus investigaciones continúan junto a su compañera de laboratorio, Karen (Brit Marling), descubren algo sorprendente con implicaciones de amplio alcance que complican sus creencias científicas y espirituales. Entonces, emprende un viaje por medio mundo, en el que arriesga todo lo que sabe para validar su teoría.

I Origins

El protagonista de I Origins, el Dr. Ian Gray (Michael Pitt), es un biólogo molecular que estudia la evolución del ojo. Cahill afirma que el personaje de Gray está, en cierto modo, basado en Richard Dawkins, el conocido ateo y biólogo evolucionista. “Ian es un investigador, cuyo trabajo le lleva a cuestionarse sus creencias sobre la ciencia y la espiritualidad. Cuando le conocemos, Ian cree en las pruebas, en los datos. Por el contrario, la espiritualidad se guía por la fe, que es creer en algo sin ninguna prueba”. En I Origins, Cahill investiga la mayor de las cuestiones: “¿Qué hay después de la muerte? Ése es el centro de la película. Nuestro protagonista cree en hechos, datos y pruebas. Lo último que cree es que pueda existir el alma. Pero junto a su compañera de laboratorio, Karen (Brit Marling), descubre algo que cambia esa creencia”.

I Origins

La complejidad del ojo ha generado un apasionado debate entre personas de la comunidad científica y los que confían más en la religión. Richard Behe, un importante bioquímico y creacionista, cree que el ojo es tan complejo que no puede ser explicado, tiene una estructura tan complicada que no se puede explicar con la evolución y es, por tanto, prueba de un diseño inteligente y, por ende, de la existencia de Dios. Otros proponen que un ojo humano en total funcionamiento puede haber evolucionado de células sensibles a la luz, pasando por montones de mutaciones a lo largo de los siglos. “El personaje de Ian intenta demostrar con ejemplos reales y prácticos todas las etapas de la evolución del ojo”, explica Cahill. “Si lo logra, habrá conseguido un descubrimiento sin precedentes que espera que termine con el debate”.

Pero Ian conoce y se enamora locamente de una misteriosa mujer de iris multicolor. Esta mujer le plantea una nueva visión de la realidad, donde si que hay lugar para Dios y todas aquellas cosas que no se ven pero que es posible que existan. Estas ideas no tienen cabida para Ian, una persona totalmente racional que únicamente se guía por los resultados obtenidos en los ensayos de laboratorio realizados.

I Origins

“Es tanto un drama como una película de ciencia ficción pero, al final, trata del amor y su naturaleza infinita”, explica Cahill. “Creo que cada uno sacará lo que quiera de la película, pero también quiero que inspire esperanza y preguntas. A menudo pienso que cuanto más estudiamos el mundo a través de la ciencia, más nos acercamos a lo que se entiende como una vida espiritual, y espero que estas dos cuestiones queden claras en la película. Quiero que la película incentive el diálogo”. Se trata de una bella historia de amor, con unas dosis adecuadas de ciencia y espiritualidad. Una buena combinación que le ha servido para ganar el premio a la mejor película del Festival de Sitges 2014.