CRÍTICA SITGES 2013: LOS INOCENTES

Entiendo que un festival como el de Sitges quiera potenciar el cine hecho aquí, y con más motivo del género fantástico o de terror. Ahora bien, puede parecer excesivamente pretencioso y desproporcionado proyectar una película como Los Inocentes en la Sección Panorama Fantàstic a Comentció en el Auditori. Tratándose de una película que está muy lejos de cumplir con los mínimos necesarios para ser considerada como tal. Nos encontramos delante de una cinta plagada de clichés del género, unos personajes sosos e insípidos y un guion simplón y totalmente previsible.

Los Inocentes

 

La historia narra la salida de un fin de semana de un grupo de adolescentes. Estos quieren pasar un fin de semana esquiando en la nieve, pero sus expectativas se ven frustradas, dado que no hay nieve en las pistas. De camino a casa, toman una carretera alternativa y se pierden. Empieza a oscurecer y en su camino se topan con un albergue abandonado. Considerando que ha oscurecido y que no saben muy bien por donde seguir, deciden pasar la noche en dicho albergue. Lo que no saben es que en el Albergue 12 Colinas, años atrás hubo un lamentable suceso que les perseguirá hasta el fin. Pero no nos engañemos, aunque el argumento pueda parecer interesante, la película no lo es.

Los Inocentes

No sabemos cómo se han distribuido el trabajo los doce directores de este largometraje, pero viendo la proyección podemos intuir que ha sido por escenas, ya que se notan evidentes cambios en los criterios de rodaje y en la manera de presentar los acontecimientos, dando al global de la cinta un carácter heterogéneo.

Por otro lado, desde los primeros minutos se puede adivinar, sin miedo a equivocarse, todo lo que va a ir sucediendo, ya que Los Inocentes no deja de ser una sucesión de tópicos del cine de terror, y más concretamente de los slashers. Hechos que hemos visto mil y una veces en las abundantes películas de este género. No entraremos a valorar los aspectos técnicos dado que no merece la pena. En resumen, una película floja que no sirve ni para pasar una aburrida tarde lluviosa de domingo.