Cita a ciegas en Sitges (Camino a Sitges 2016)

Cita a ciegas en Sitges

- Joder, huele a muerto.

- Sí tío, que ascazo, la gente es cerda que te cagas.

- No te habrás cagado de los nervios no? - dice Joel con cara de asco mientras mira a su amigo.

Los dos entran en silencio en el restaurante. Algunas personas que están en sus mesas levantan la vista para ver a los recién llegados, luego siguen a lo suyo.

- Vaya pestazo.

- Ya vale tío, déjalo ya.

- Espero que la pava no huela así eh? jajajajaja - se ríe mientras se sientan en una de las mesas vacías - En serio huele a muerto.

Peter mira el móvil algo inquieto.

- ¿Es aquí no? - le pregunta Joel observando las mesas de al lado.

- Sí, tiene que ser aquí.

- Ya te vale tío, venir hasta aquí es de locos. Como no pillemos cacho te acordarás de mi. Ya te he dicho que no sé que mierdas se nos ha perdido aquí.

- No seas cenizo joder. Tú mismo lo viste en su muro, tiene que ser aquí, Zona Terror, Sitges.

- ¿Has mirado que decía Tripadvisor?

- Lo dejaban bastante bien. Especialidad de la casa las tortitas.

- ¿Sabéis lo qué queréis guapos? -  les pregunta la camarera con la libreta en una mano, un lápiz mordido en la otra y mascando un chicle, por lo que parece demasiado grande.

- Una mediana para mi y otra para él - dice Joel con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Ya sois mayores de edad pequeñines? - sonrie la camarera mientras se da media vuelta y se va hacia la barra.

- Será capu...

- No quiero beber, ya sabes que no me sienta bien tío.

- Va tío que así te animarás y no estarás tan cenizo como siempre, que a veces me asusta lo troll que llegas a ser.

Peter mira a su amigo con cara de “que capullo que puedes llegar a ser cuando quieres”.

- Llegan tarde - dice Peter.

- Lo hacen expresamente, seguro que estaban en la esquina espiando cuando hemos entrado y llegan dentro de nada. Lo hacen para joder, seguro que son unas capullas.

Llega la camarera con las dos medianas.

- ¿No queréis comer?

- No grac...

- Bueno mi amigo quiere comer algo esta noche - dice Joel con tono pícaro.

- Ja!! - la camarera se lo queda mirando - A ver si se lo van a comer a él - dice guiñandole el ojo. Joel le devuelve la sonrisa.

En ese momento entran por la puerta tres chicas. Las tres arrugan la nariz y ponen cara de asco. Joel las ve y se ríe mientras le dice a Peter.

- Ya están aquí y casi potan.

- Sí seguro.

- Que sí joder que están aquí.

Peter se gira y al verlas levanta el brazo para llamar su atención.

- ¿Vienen con la amiga fea?

- No seas capullo.

- Tendrías que haber visto la cara de asco que han hecho al entrar.

Las chicas se acercan a la mesa. Una de las tres se queda algo atrasada.

- Ei hola - dice la chica rubia con ojos verdes y repintada - sois Peter y Jason no?

- Jason dice la…

- Este es Joel, yo soy Peter.

- Ah perdón, no es un nombre muy común - sonríe sin mostrar mucha preocupación.

- Claro, porque Jason es de lo más común. No te jode - dice Joel com cara de asco - Si eres un puto asesino en serio claro.

- ¿Hace mucho que habéis llegado? - pregunta la chica.

- No, acabamos de pedir - dice Peter.

- Guai. Os presento. Esta es Elisa, Mercedes y yo Cristina.

- Encantado - dice Peter. Joel hace un saludo militar mirando a Cristina. Ésta le sonríe forzadamente.

- ¿Cristina?, pensaba que te llamabas Tupác Amaru, perdona pero Cristina no es un nombre muy común.

- No le hagáis caso - añade rápidamente Peter.

Después de una risa forzada Cristina se sienta junto a Peter y Elisa justo a su lado. Mercedes sigue de pie mirando medio atontada alrededor. Joel se la mira con cara de alucinado. Mercedes lo mira y se sienta a su lado ya que no hay más sitio. Joel la vuelve a mirar. Ella no le toma ninguna atención, sigue mirando a las mesas del local. Cuando nota que Joel la sigue mirando se gira y le hace un gesto con la cabeza como preguntando qué. Joel arquea las cejas y mueve la cabeza afirmativamente. Sonríe. Ella no.

- ¿Y a ti qué te pasa?

- Nada. Bueno sí. - Silencio.

- ¿Bueno sí qué?

- Nada.

- Joder empezamos bien. Decídete. ¿Te pasa o no te pasa? - Joel mira a los otros tres que tiene delante. Todos ponen cara de no tener ni idea.

- ¿Tú qué eres la rarita del grupo?

- Eh Joel no empieces a - No, está claro que no. - Contesta Mercedes antes de que Peter acabe la frase. Joel sonríe.

- ¿Qué pasa Mercedes? - pregunta Cristina con cierta preocupación.

- Necesito ir al baño.

- Pero si has - Necesito ir al baño - vuelve a decir Mercedes.

- Está bien, está bien, vamos. Ahora volvemos - dice Cristina mientras se levanta. Elisa se levanta al momento y las tres se van al baño. Mercedes con cara de cierta preocupación sigue mirando alrededor.

 

- Puta loca. Panda de chaladas que has ido a conocer joder, siempre tienen algo. ¿Qué no hay nadie normal en este puto mundo o qué? ¿Qué será lo próximo? ¿Coprófagos?

- Te quieres callar de una puta vez tío. En serio joder, callate - Peter parece enfadado. Joel no insiste. Están unos segundos en silencio y los dos aprovechan para dar un trago a sus cervezas.

- No me digas que no son raras de cojones, ¿al menos la gordita parece que esté “tooCrazy”.

- Basta ya tío. Parecían normales por el face, a ver qué le pasa, quizás se encuentra mal o algo, no seas capullo. - Los dos amigos se miran sin decir nada más. Joel pone cara de ya te lo dije.

- Quizás sea una medium o algo - apunta Joel con una sonrisa.

Llegan las chicas, las tres muy juntas, como si no se atrevieran a separarse mucho entre ellas. Los dos amigos se las quedan mirando un poco sorprendidos de su actitud. Ocupan los mismos sitios que antes.

- ¿Qué? - con tono burlón - ¿Ya has sacado al muñeco de barro? - dice Joel dirigiéndose a Mercedes. Ésta lo mira con cara de lástima y asco.

- Joder tio, es que no te puedes callar ni una eh, eres - Tranquilo, no perdamos el tiempo con subnormales. - dice seria Mercedes.

- Joder. - contesta Joel casi atragantándose con el trago de cervezas que tenía a medias. - Me empieza a gustar esta chica.

- Escuchadla - dice Cristina muy seria. Elisa afirma con la cabeza.

- Esto empieza a ponerse interesante - dice Joel acercándose a la mesa, mirando primero a Peter y luego a Mercedes. Todos están esperando a que empiece a hablar.

- ¿Qué os pondré guapas? - pregunta la camarera que aparece en el momento menos oportuno.

- Joder, que susto - dice Joel tirándose de espaldas sobre el respaldo. - ahora que íbamos a escuchar algo interesante. - La camarera sonríe y se queda esperando respuesta.

- Nada. - dice nerviosa Elisa. Todos la miran sorprendidos.

- Ostias pero si sabe hablar - apunta Joel.

- Traenos tres colas - contesta Mercedes rápidamente - Muchas  gracias.

- Perfecto. ¿Algo de comer?

- No gracias, de momento no.

- A mi me podrías traer eso que huele tan bien - ríe Joel -  desde que he entrado me muero por probarlo.

- Te debes referir a las tortitas especialidad de la casa. Una buena ración marchando.

- No no, que era broma.

- Os gustarán ya veréis.

- Que no que no, que no queremos nada.

- Va que invita la casa.

- Ah bueno si son free - concluye Joel guiñando el ojo a la camarera. Esta se va hacia la cocina.

- Creo que le gusto - le dice en voz baja a Mercedes que la tiene al lado de forma jocosa.

- Sí, seguro que sí - le contesta con cara de indiferencia. Mercedes se vuelve a centrar en hablar para todos.

- Espero que la especialidad de la casa no sea lo que tiene ese olor a mierda - manifiesta Joel con cara de asco.

- Tíos, aquí pasa algo - dice Mercedes haciendo oídos sordos.

- ¿Qué quieres decir? - pregunta Peter mirando a todos.

- Aquí, en este local, me refiero que pasa algo.

- ¿Algo? - pausa - ¿Algo cómo qué?

- Estáis ciegos o qué. ¿No veis por vuestros ojos o qué? A veces me pregunto para qué tiene el hombre ojos si no ve.

- Buff, sí que está “tooCrazy” sí, no hay lugar a la duda, la pobre está como una puta regadera.

- Joel…- Peter lo advierte.

- En serio joder, ¿Qué mierdas ves? ¿Angeles? ¿Muertos? Esto es para mear y no...

- En todas las mesas solo tienen vasos de agua. - Le corta Mercedes. - Nadie tiene nada que no sea agua. Y ni siquiera la beben. Simplemente están mirando lo vasos como si estuvieran hipnotizados.

Automáticamente los chicos miran a su alrededor atónitos menos Joel que parece divertirse con lo que acaba de escuchar.

- Disimular joder - dice un poco alterada Mercedes mirando a sus compañeros - no sé qué puede significar pero no quiero que sepan que lo sabemos.

- Joder con la friki - dice Joel - Y qué se supone que tiene eso de malo.

- Ni siquiera hablan entre ellos. No articulan palabra, parecen poseídos o algo, como si estuvieran encantados mirando lo vasos fijamente.

Joel gira la cabeza y se fija en la mesa que tiene más cerca. <<Eso no puede tener ningún sentido>> Pasmado se queda con el pensamiento a medias. Ve que lo que dice Mercedes parece ser cierto. Al menos la mesa que está mirando en ese momento cumple todo lo que Mercedes dice. Dos vasos de agua, un hombre y una mujer mirando fijamente a su contenido sin al parecer hacer nada más. Mira otra mesa un poco más lejos, lo mismo. Mira una tercera y igual. En todas las mesas sus ocupantes están ensimismados mirando fijamente al contenido de sus vasos que al parecer están llenos de agua.

- ¿Qué mierdas… - Joel deja la pregunta en el aire - No puede ser cierto, tiene que ser un puta broma.

Se genera un silencio incómodo.

- Quizás sea una cámara oculta - apunta Peter.

- No tengo ni idea pero creo que deberíamos pirarnos de aquí lo antes posible - dice Cristina que parece realmente asustada.

- Pagamos y nos vamos tranquilamente - dice Mercedes.  

- No me jodais. Seguro que son una panda de frikazos del festival este que se celebra aquí - Joel nervioso levanta el tono al hablar.

- Shhh - le manda callar Mercedes.

Joel se calla de golpe pero parece ser como si le viniera un pensamiento a la cabeza. Como si hubiera caído en algo importante. Mira a Mercedes y le susurra.:

- Y si nadie come nada, ¿Por qué huele todo como si cocinaran una puta vaca muerta?

Los chicos se miran atónitos. Ninguno dice nada. En ese momento sale la camarera de la cocina con un plato humeante.

- Aquí tenéis chicos, la especialidad de la casa.

Joel se acomoda de nuevo en su sitio. La camarera deja un plato de tortitas redondas con lo que parece, por el aspecto, sirope de caramelo. El olor es nauseabundo.

- Que aproveche - sonríe la camarera y al hacerlo se le ven los dientes manchados de verde azulado - los chicos se miran embobados.

- ¿Qué mierda  - Joel se aleja del plato mirándolo fijamente y inclinándose para atrás asqueado.

Parece que se mueva algo dentro de las tortitas, pequeñas montañas se dejan ver con movimientos espasmódicos. Podría haber algo vivo ahí dentro. Algo que quisiera escapar. De repente ven abrirse un pequeño agujero en una de las tortitas. Algo la ha perforado. Asoma una pequeña criatura verde azulada que lucha por liberarse del líquido pringosos que la tiene atrapada. Parece un insecto, una especie de escarabajo que lucha por traspasar la espesa capa con frenéticos movimientos. Los cinco se levantan de golpe y retroceden unos pasos. Atónitos ven como finalmente el insecto o lo que sea que es logra traspasar el pegajosos líquido. Al salir parece algo atontado. Al cabo de pocos segundos abre unas escamosas alas y empieza a volar patosamente por encima de sus cabezas con un fuerte ruido siseante. A Joel le recuerda el ruido que hacían los escarabajos ciervos de los que huía de pequeño en las colonias. Los cinco lo siguen observando embobados. A su alrededor parece que todo sigue igual. Nadie se altera, nadie reacciona, parece que todo sea una broma de mal gusto. Parece como si allí solo estuvieran ellos. Vivos. Al final el insecto o lo que sea que es, patosamente, acaba aterrizando en el respaldo de un sillón de una de las mesas cercanas. Su ocupante no se inmuta ni con el golpe del impacto ni con el ruido de esas alas al volar. Nadie se inmuta. Incluso parece que el silencio sea mayor que hace un momento. El insecto camina por el respaldo en dirección a la mesa, sus movimientos son decididos y rápidos como los de una gran araña. Se para. Los ocupantes de la mesa deberían notar su presencia pero parece que no lo hacen. Los cinco chicos parecen hipnotizados, no pueden dejar de observar al bicho que hace unos segundos tenían en su plato. De golpe parecen intuir un sonido lejano. Similar a ramas secas partiendose, lejanas, como azotadas por el viento. Luego un silencio. Algo duro atravesando un mar de arcilla blanda. Silencio. El insecto está caminando y se ha detenido, parece que note algo que los presentes no notan. El silencio parece que lo acompañe. El silencio empieza a ser extraño. Tras el ruido de lo que parecen huesos rotos, con una velocidad espantosa, ven como sale, de lo que casi es el hombro del hombre sentado en el sillón, un largo tentáculo, con boca circular y cientos de dientes afilados, que engulle en un abrir y cerrar de ojos al insecto paralizado. En un abrir y cerrar de ojos, el tentáculo regresa al interior de aquel hombre a la misma velocidad con la que ha salido produciendo un ruido visceral de sangre y carne al removerse. Solo se aprecia una mancha rojiza de dónde había salido.

- Joooooder!!!!  - dice Joel mientras empieza a correr hacia la puerta - Corred joder!!!! - corren hacía la puerta fuera de sí. Cuando llega a la puerta se da cuenta que está cerrada - No me jodas - Los otras ya han chocado contra él en la carrera por la huida. Los cinco se giran a la vez aterrados, temiendo lo que se van a encontrar. El local sigue igual, nadie se ha movido de su sitio. Nadie se ha inmutado, nadie parece tener motivos para hacerlo.

- ¿Y ahora qué? - pregunta Mercedes.

- Pues algo me dice que estamos jodidos si no abrimos la puta puerta - Joel sigue intentado tirar de ella - Realmente jodidos.

- No se mueven - apunta Mercedes con una serenidad difícil de entender por Joel. Éste observa y ve que es cierto. Nadie o nada de  lo que hay allí parece moverse ni tener la intención de hacerlo. Joel parece relajarse un poco.

- ¿Quizás esa cosa solo coma cucarachas? Quizás sean una especie como los osos panda.

- ¿Osos panda? - Joel parece flipar con lo que dice Mercedes - ¿Osos panda? ¿En serio? Pues corre, ves a abrazarles como si de peluches se tratara. Yo me quedaré aquí mientras veo como te descuartizan y se comen tu corazón.

- Me refiero que tenga una única fuente de alimentación pedazo de imbécil.

- ¿Desde cuando los osos pandas solo tienen una fuente de alimentación?

- Joder, todo el mundo sabe que se alimentan exclusivamente de tallos de bambú.

- Entiendo que esa sabiduría la obtuviste viendo Kung Fu Panda no? Manda huevos con la loca.

- Queréis dejarlo de una vez - grita Peter - Intentemos buscar una salida.

- ¿Pero no pretenderás pasar por su lado? Ni de coña. - añade Joel.

- Sssh - Mercedes les invita a callarse - Escuchar, se oye algo.

Empiezan a percibir un ligero sonido. Es lejano, como un silbido agudo. Cada vez se oye un poco más fuerte. - Qué demonios... - se miran los chicos asustados. Es un timbre agudo, similar al canto de las cigarras. El volumen va en aumento, empieza a ser molesto. Mercedes intenta gritar algo pero ya no la escuchan. Peter solo observa como se mueven sus labios pero no entiende nada de lo que dice. Joel empieza a aporrear la puerta con el hombro con fuertes golpes, ha perdido los papeles, quiere salir de ahí como sea. De golpe, como movidos por una música inexistente, los ocupantes de las mesas empiezan a levantarse lentamente de sus sitios. Es una escena aterradora. Cristina se queda paralizada.. Se están levantando todos al unísono como guiados por ese chirriante sonido. Elisa empieza a abrir la boca desenfrenadamente con lo que Peter entiende que debe ser un grito. Cuando todos los presentes están de pie junto a sus respectivas mesas, empiezan a sufrir fuertes espasmos que los hacen tambalearse, como si tuvieran el baile de sambito. El sonido parece aumentar de volumen aún más. Los oídos empiezan a doler y los chicos contraen el cuello como medio protectivo. Los espasmos son cada vez más violentos y de repente los cuerpos allí de pie empiezan a verse desgarrados por largos tentáculos. Tentáculos con terminaciones que parecen ser bocas circulares provistas de afilados y delgados dientes. Parecen largas agujas afiladas. La sangre salpica suelo, paredes y techo. El chirrido es ensordecedor, doloroso. Joel golpea frenéticamente la puerta. Esta no cede. Los cuerpos han empezado a moverse. Lo que antes eran cuerpos con forma de ser humano ahora son masas de carne desgarrada, con tentáculos moviéndose descontroladamente y goteando sangre de forma tétrica. Peter ve atónito que todas esas masas cárnicas parecen tener un desplazamiento parejo. Se están desplazando lentamente, muy lentamente. Lo hacen en una misma dirección. Van hacia ellos. Boquiabierto observa como a su lado, en el cristal del local, empiezan a impactar todo de insectos. Insectos como el que había salido del plato. Impactan contra el cristal con violencia, como si estuvieran huyendo de algo.

Peter se gira y empieza a aporrear la puerta junto a Joel. En ese momento de forma irónica recuerda un documental sobre osos panda donde se desmentía que solo se alimentaran de bambú. En el documental afirmaban que se había descubierto que los osos panda también comían carne.

Cristina sigue paralizada, agarrotada, el miedo la ha dejado helada y no parece que se vaya a mover. Elisa solo hace que abrir la boca con lo que debe ser un grito eterno de terror. Por sus mejillas se ven caer lágrimas. Mercedes se une a los chicos en el intento de abrir la puerta del local.

Las masas de carne alcanzan a Elisa que sigue gritando, la vena del cuello parece a punto de estallarle. El tentáculo le entra por la boca violentamente y le perfora la nuca. Con un fuerte espasmo Elisa cae a peso muerto pero el tentáculo la sostiene ensartada de forma macabra, como si sus piernas aún fueran las que la mantienen en pie. Multitud de tentáculos con dientes empiezan a perforarla de forma violenta como un enjambre de pirañas sedientas de sangre. Los chicos notan las salpicaduras de sangre y carne cayéndoles encima. Mercedes sabe que no tienen escapatoria cuando ve la violencia con la que la sangre de lo que eran sus amigas empieza a caer a borbotones por el cristal y la puerta que tienen justo delante, como la lluvia de sangre y carne es cada vez más potente. Mientras tiene estos pensamientos nota un golpe seco y violento en la nuca. Nota una sensación de calor extraña que le baja por toda la espalda y algo duro que le recorre el vientre hasta llegar a salirle por la boca. Sabe que su final ha llegado.

 

- Lo mágico del festival es como se involucra la gente del pueblo y los locales. Véis, mirar, todos esos cristales, como si estuvieran manchados de sangre.

- Esta muy guapo - contesta uno de los interlocutores.

- Precisamente estas cosas son las que hacen que el festival sea tan especial. Seguro que después de vuestro primer año os haréis fans, a todos nos ha pasado.

- De momento nos está gustando mucho ¿A que sí?

 

dirty

 

01/08/2016